¿Se puede medir la creatividad?

Evaluamos a diario la creatividad consumiendo productos que consideramos originales, pero ¿existe un método para saber si una persona es realmente creativa?

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Desde sus comienzos, los esfuerzos por medir la creatividad han buscado alcanzar dos objetivos principales: en primer lugar, obtener indicadores fiables y válidos que permitan conocer si las personas poseen una capacidad creativa comparable y en segundo lugar, medir si diferentes iniciativas contribuyen a mejorar su potencial creativo.

Si pudiéramos alcanzar estos objetivos, podríamos saber cómo funciona y qué procesos son clave para mejorar el potencial creativo individual y colectivo, y aplicar medidas tanto a nivel educativo como en nuestras organizaciones.

Ahora bien, medir es sencillamente someter algo a una escala artificialmente creada y es allí donde la medición se topa con su principal obstáculo: se basa en conceptos teóricos que pueden ser cuestionados.

Lo mismo sucede con cualquier otro tipo de test. Por ejemplo, un examen de certificación de inglés, ¿realmente mide nuestros conocimientos del idioma? ¿O más bien evalúa nuestra capacidad para puntuar en dicho test? Como veremos, esto dependerá de su fiabilidad y validez.

Fiabilidad, validez y predictibilidad.

Para que un instrumento de medición sea útil, debe cumplir al menos con dos requisitos fundamentales: que sea válido y demuestre fiabilidad.

La validez tiene que ver con que mida efectivamente aquello que se propone medir y la fiabilidad con que no varíe en función de otras circunstancias. Para entenderlo fácilmente: si utilizo una balanza y ésta me indica mi altura, no tendrá validez; si por otra parte, me peso varias veces al día y obtengo valores muy diferentes, tampoco será muy fiable.

Además, y especialmente para los test de creatividad, se espera que estos instrumentos tengan algún nivel de predictibilidad (casi como parte de su validez), en el sentido de que puedan prever el nivel futuro de creatividad de los individuos. La idea es que si afirmo mediante un test que una persona es altamente creativa, esto luego se corrobore en los años posteriores.

Los test de evaluación de creatividad

La mayoría de este tipo de test psicométricos se basan esencialmente en medir el pensamiento divergente, algo a priori central para la creatividad: la capacidad de generar múltiples ideas o respuestas a problemas o situaciones planteadas.

A diferencia de los test de coeficiente intelectual que buscan medir el pensamiento convergente (una única respuesta correcta), los test de creatividad premian la cantidad y calidad de respuestas en las diferentes tareas presentadas.

El Test de Creatividad de Torrance

Hace más de 40 años, basándose en el test de estructura intelectual de Guilford, E. Paul Torrance diseñó uno de los más importantes test de creatividad que aún se aplica en la actualidad en algunos procesos de selección de empresas o instituciones educativas, desde la edad de parvulario hasta la adultez.

Preocupado por la poca creatividad que implicaban las evaluaciones de respuesta única en la educación infantil, Torrance mejoró el test de pensamiento divergente de Guilford e ideó una batería de ejercicios tanto figurativos o visuales como conceptuales que busca medir (en la edición actual del test):

–          Fluidez (cantidad de ideas);

–          Elaboración (complejidad, detalle de las ideas);

–          Originalidad;

–          Expresión emocional;

También evalúan según sea la parte verbal o figurativa: articulación de la historia; movimiento o acción; resistencia a cierres prematuros; capacidad de abstracción y expresividad de títulos; síntesis de figuras incompletas; síntesis de líneas o círculos; visualización inusual, visualización interna; superación de límites; humor; riqueza y colorido del imaginario; fantasía.

El test incluye preguntas abiertas del tipo de aplicaciones inusuales  (“señale cuantos usos diferentes para un ladrillo se le puede ocurrir”) o “qué pasaría si…” (la gravedad fuera 10 veces la actual, por ejemplo). También puede incluir realizar el máximo posible de preguntas sobre una imagen, adivinar causas, mejorar productos, etc.

El test evalúa el flujo de ideas por la cantidad y la originalidad de las respuestas (en comparación con las respuestas del resto de los participantes de la evaluación).

Críticas y aciertos de los tests de creatividad

Los principales cuestionamientos a este tipo de test, tienen que ver directamente con su fiabilidad, validez y predictibilidad.

En primer lugar, se ha demostrado que al modificar algunas condi-ciones los resultados obtenidos pueden variar notablemente… Si se aumenta el tiempo límite para responder, si se implementa de una manera lúdica o no, o si se indica a los examinados que hagan hincapié en “ser creativos”, etc., son algunos factores que influyen en incrementos considerables de puntaje, lo que señala una debilidad en su fiabilidad. Esto es un problema para muchas evaluaciones tipo test.

Otra crítica central tiene que ver efectivamente con la validez… ¿Sirven realmente para medir la creatividad? ¿O más bien evalúan cierto potencial de las personas?

Muchos investigadores señalan que el pensamiento divergente representa sólo es una parte del proceso creativo (y en algunos casos directamente ni siquiera tiene lugar en él, como muestran algunas investigaciones sobre obras como El Guernica de Picasso), que también involucra un proceso de pensamiento convergente, de evaluación crítica y de interacción con un medio determinado y con otras personas.

Por último, este tipo de test tampoco ha mostrado una gran capacidad de predictibilidad sobre el desempeño creativo de las personas en el mediano y largo plazo, aunque sí ha logrado predecirlo hasta 3 veces más que otros test como el de coeficiente intelectual, especialmente en el corto plazo.

Conclusión: ¿sirven los test para medir la creatividad del mundo real?

Vivimos en una cultura obsesionada por querer medirlo todo y asignarle números y etiquetas a las personas, pero planteado así, la respuesta a este interrogante sería claramente negativa.

La creatividad es bastante más que el pensamiento divergente, aunque sí es cierto que las evaluaciones pueden contribuir a medir cierto potencial creativo en las personas.

Tal como definíamos la creatividad en entradas anteriores, la ideación es una parte del proceso creativo, pero éste también abarca la concreción en el mundo real. Y ello implica una interacción con el medio, colaboración con otras personas, y otras virtudes de inteligencia social.

Los test de pensamiento divergente se asemejan a los de coeficiente intelectual (IQ) en el sentido de que miden capacidades de manera abstracta y no a partir de experiencias concretas. De hecho, numerosas voces críticas señalan que el IQ sirve de poco para predecir el éxito o fracaso en la vida real de las personas tanto a nivel personal como de éxito profesional.

Es indudable que tener numerosas, variadas y originales respuestas es fundamental para la creatividad como capacidad genérica, pero no siempre a nivel de una actividad creativa concreta. Esto no impide que este tipo de instrumento pueda ser una herramienta útil en el caso de que las personas la incorporen como una parte de su proceso creativo dominio-específico.

Asimismo, también resulta importante preguntarse si es relevante evaluar la creatividad sólo a nivel individual, aisladamente de las condiciones de las organizaciones y en este mismo sentido si resulta posible evaluar o medir la creatividad de manera colectiva.

Más allá de los test de pensamiento divergente, existen otras importantes herramientas para medir la creatividad que apuntan en esta dirección, pero esto será tema de próximos posts.

Sobre el autor

Fabricio Busi

Un comentario

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  • […] Medir la creatividad de una persona es algo que se ha intentado desde hace tiempo, al igual que medir la capacidad intelectual. Digamos, que podemos poner un numerito a estos conceptos, y etiquetar a alguien con un “top”, o “standar”. Pero…¿se correlacionan esos numeritos con el verdadero desempeño en el mundo real? Las evidencias apuntan a que…NO. Por suerte para todos, la realidad es mucho más compleja y entran en juego muchas variables que interaccionan entre sí de una forma difícil de comprender para los seres humanos. […]

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