La Personalidad Creativa

¿Las personas nacen o se hacen creativas? ¿Tenían algo en común Shakespeare, Mozart, Picasso y Einstein? Éstas son algunas de las preguntas de los investigadores en busca de la personalidad creativa.

Back view of businessman drawing sketch on wall

La ciencia de la creatividad ha intentado desde sus orígenes encontrar patrones en la personalidad creativa para conocer si existe una determinada configuración del carácter que la defina.
El tema reedita un antiguo y más amplio debate científico entre naturaleza y cultura, es decir si los seres humanos somos productos de nuestra genética o por el contrario somos el resultado de nuestra educación y entorno y en qué grado todo esto influye sobre nuestro carácter y comportamiento personal y social.

La personalidad creativa

Como señalábamos antes, la primera pregunta que la ciencia de la creatividad intenta responder es si existe algo así como un tipo de personalidad que defina a las personas consideradas altamente creativas.
Recordemos que sobre esta idea pivota un mito muy difundido sobre la creatividad que supone que ésta es exclusiva de una élite de personas, de unos pocos genios escogidos que comparten ciertas características innatas o talentos naturales.

La psicología de los tipos de personalidad identifica un conjunto de personalidades que describirían a la mayoría de las personas.
Esta teoría se origina en la de tipos psicológicos de Carl Gustav Jung, y ha dado lugar al indicador de tipos Myers-Briggs, uno de los test de personalidad más comúnmente utilizado, tanto en la admisión de empresas y organizaciones como en pedagogía.
Este indicador, no exento de críticas por parte de la propia comunidad científica, establece 16 personalidades diferentes, basándose en la combinación de 4 dicotomías: Extroversión(E)/Introversión(I) Sensorial (S)/Intuitivo (N); Racional (T)/Emocional (F) y Calificador(J)/Perceptivo (P).
De esta forma, en función de las preferencias (no habilidades), modos de actuar y reaccionar, los sujetos presentan un tipo de personalidad que combina estas dimensiones, por ejemplo: ENTJ (Extroversión, Intuitivo, Racional, Calificador), INFP, etc…
El modelo incluye funciones dominantes y auxiliares y un nivel de mayor complejidad del aquí expuesto (para profundizar ver aquí… para encontrar rápidamente qué tipo de personalidad más se acerca a la nuestra, ver aquí).
Los tipos de personalidad tienen vinculación con la creatividad en forma genérica, pudiendo variar las dimensiones según el dominio. Por ejemplo, un líder o político creativo, seguramente dominará su faceta Extrovertida, mientras que para otros campos de creatividad como la poesía, probablemente responderá más al dominio Introvertido.

En suma, los tipos de personalidad más asociados a la creatividad son: INTJ, INFP; INTP; ENFP y ENTP. Tres son Introvertidos (la “I”) y deciden utilizando más la Racionalidad (la “T” de Thinking), pero lo que más resalta es que de las cinco tipologías cuatro tienen un estilo de vida Perceptivo (la “P” final), es decir que son más abiertos, flexibles y adaptables, y en todos los casos procesan la información del entorno de manera Intuitiva (I), lo que significa que se inclinan más por la abstracción, la búsqueda de patrones generales y la imaginación de posibles escenarios futuros.

Otras investigaciones sobre la personalidad establecen cinco componentes principales en los cuales se incluyen los demás rasgos o nacen de ellos. Cada individuo sería una combinación única de estos factores. Esta teoría se conoce como el modelo OCEAN por su acrónimo en inglés de factores (Openness to experience, Conscientiousness, Extraversion, Agreeableness, Neuroticism).
El que más nos interesa en nuestro análisis es el primero de ellos: “Openness to experience” (apertura a experimentar).
Este es el factor más cercanamente asociado a la creatividad e implica estar abierto a fantasear (buena imaginación), a la apreciación estética; a la experimentación, y valorar los sentimientos; también hace referencia a probar nuevas cosas y tener intereses e ideas diversas, ser curioso e inteligente, abierto a los desafíos y tener valores no convencionales y liberales.

Personalidad y capacidad

En un estudio realizado en los ’60 en el IPAR (Institut of Personality Assessment and Research) de la Universidad de California en Berkeley, se reunieron a personas de diferentes ámbitos (escritores, artistas, publicitarios, arquitectos, científicos, etc.) considerados altamente creativos por sus pares, y luego de diferentes ejercicios y observaciones, se concluyó que estas personas tenían en común:
– Un alto nivel de inteligencia (ya sea verbal, espacial, etc.).
Discernimiento, capacidad de observación y atención.
– Ser abiertos a la experiencia.
Personalidad equilibrada.
– Una relativa ausencia de mecanismos de represión o supresión que controlan los impulsos y la imaginación.
Preferencia por la complejidad.

Asimismo, otras investigaciones en los ’70 y ’80 encontraron que las personas creativas destacaban por su:
Fluidez verbal;
Pensamiento metafórico;
Flexibilidad a la hora de tomar decisiones;
– Habilidad de visualizar problemas internamente;
Independencia;
Tolerancia a la ambigüedad;
Intereses diversos;
Atracción por la complejidad;
Voluntad de superación de obstáculos y perseverancia;
– Voluntad de tomar riesgos;
Alta energía;
Independencia de juicio;
Autonomía;
Autocontrol: foco en la visión, en la habilidad de mantener rutinas y horarios.
Autoconfianza, asertividad y la creencia en uno mismo como ser creativo.
– Habilidad para resolver y acomodar aparentes opuestos o rasgos conflictivos en uno mismo.

Algunas características como la autoconfianza dependen también de la experiencia y el conocimiento del campo creativo en el que trabajan, es decir que tal como señala Keith Sawyer en Explaining Creativity, la creatividad reside a mitad de camino entre la habilidad (dada por la experiencia) y la personalidad.

¿Qué nos impulsa a ser creativos?

Dejando un momento de lado las características personales, para explicar la creatividad en el mundo real es necesario saber qué hace que efectivamente las personas apliquen sus capacidades a actividades y procesos creativos. No basta con tener las capacidades, sino que es necesario ponerlas en acción.
En este sentido, la ciencia de la creatividad ha alcanzado un amplio consenso respecto a las siguientes afirmaciones:

  • La importancia de la motivación intrínseca: la atracción, el fuerte interés por una actividad que se genera a nivel interno sin interferencia de recompensas o motivaciones externas. En otras palabras, la pasión que conecta con nuestros intereses personales, lo que amamos hacer, la satisfacción o el placer que obtenemos de una determinada ocupación. Esta motivación nos conecta a menudo con nuestro estado de flujo, la concentración máxima en lo que estamos haciendo en detrimento de otras distracciones y eventos del mundo exterior.
  • Las recompensas sobre la creatividad pueden ejercer un efecto que distraiga a las personas de su concentración disminuyendo su capacidad creativa. Es por ello que de emplearse, deben ser acotadas, proporcionadas al grado de creatividad alcanzado y no estar presente durante el proceso creativo.
  • El estado de ánimo también contribuye a mejorar el rendimiento creativo. En un simple experimento, se comprobó que el buen humor mejora notablemente los resultados en la resolución de problemas no convencionales.
  • La autoconfianza, el creer efectivamente en la propia capacidad técnica en un campo (dada gracias al conocimiento y experiencia en él), también es clave para ejercer un papel de profecía autocumplida (me percibo como idóneo en un área y esto me conduce efectivamente a realizar una aportación creativa).
Algunas conclusiones

Como hemos podido observar, existen algunas características comunes en las personas que aprovechan al máximo su potencial creativo, ya sean artistas, científicos o líderes.
La apertura mental, la flexibilidad y adaptación, juntamente con un carácter determinado y el conocimiento y experiencia en un campo son los pilares del éxito creativo.

Si bien existe considerable evidencia sobre la teoría de la personalidad, la creatividad es el resultado de una compleja combinación de características en absoluto lineal ni directa y propia de la interacción con hábitos, conocimientos, habilidades y experiencias en un medio propicio para desarrollarla.
Pese a que los rasgos de la personalidad examinados en general se consideran más o menos estables a lo largo de la vida, profundizando los conocimientos y destreza del campo y entrenando algunas pautas como el autocontrol, la confianza, la visualización de problemas y generando un medio fértil, se consigue potenciar notablemente la creatividad.

Existen numerosas causas que actúan sobre la personalidad de los seres humanos, desde cuestiones genéticas y epigenéticas (material de próximos post), hasta factores ambientales y educativos a lo largo de nuestra vida que fomentan o inhiben nuestra capacidad creativa. Es una evidencia que no podemos (al menos de momento) influir sobre los primeros, pero sí que podemos hacerlo sobre el segundo grupo de factores.
Nada garantiza el resultado final de nuestro esfuerzo, pero resulta evidente que si trabajamos mejorando los factores señalados, tendremos mayores posibilidades de liberar el máximo de nuestro potencial creativo.

 

Sobre el autor

Fabricio Busi

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Copyright Paradigma Creativo © 2014. Seashell Theme by Meks. Powered by WordPress.