Cómo potenciar la creatividad en la escuela

La creatividad en la escuela requiere una pedagogía creativa, un ambiente propicio, motivar intrínsecamente a los alumnos y nuevos roles dentro del conjunto de la comunidad educativa.

Potenciar la creatividad en la escuela, el desafío de la eduación del siglo XXI

En otro post enumeramos las razones por las cuales el actual sistema educativo no estimula el potencial creativo de los alumnos.

Además de causas macro como puede ser la escasa prioridad dentro de la agenda educativa de los gobiernos, señalábamos algunas razones micro referentes a las dinámicas dentro del aula que podemos resumir de la siguiente manera:

  1. Pedagogía centrada principalmente en la inteligencia analítica, sin incorporar la dimensión creativa y la práctica, las inteligencias múltiples o los estilos de aprendizaje.
  2. Evaluaciones tipo test y dinámicas de clase basadas en el pensamiento convergente (una única respuesta correcta).
  3. Incentivos, actitudes y modelos de rol contrarios a un ambiente creativo.

Aún ante la necesidad de un cambio estructural del modelo educativo que probablemente tardará varios años en llegar, es posible incorporar innovaciones a nivel micro que mejoren la educación desde la creatividad. Tal como señala Ken Robinson, la comunidad educativa de cada centro aún tiene una cuota de poder de decisión importante desde su proyecto pedagógico.

Adoptar otros modelos de inteligencia y una pedagogía creativa

Como señalamos antes, el actual modelo educativo valora casi en exclusividad la inteligencia analítica y el pensamiento convergente, lo cual forma solo una parte del potencial de las personas.

Este estilo de pensamiento vinculado a juzgar, examinar y analizar, tiene poco que ver con la chispa inicial que necesita el pensamiento creativo que parte de la imaginación, la exploración y la suposición de nuevos escenarios o condiciones.

La razón analítica también es necesaria para la creatividad, especialmente durante la evaluación de las nuevas ideas, pero puede obstaculizar el despegue inicial del proceso creativo.

Las capacidades lógico-matemáticas y verbales son fundamentales para el desarrollo y la educación de los alumnos, pero no son suficientes para explotar su creatividad y habilidades prácticas, cualidades fundamentales para el éxito en la vida cotidiana.

El modelo de inteligencia que incorpora las capacidades creativas y prácticas puede introducirse aplicando una nueva pedagogía a partir de actividades que integren estas dimensiones.

Algo importante a recordar es que el tipo de creatividad que debemos esperar que se desarrolle en los niños (sobre todo los más pequeños) es de tipo pequeña c o mini c, es decir una creatividad cotidiana o personal en la cual el descubrimiento o la originalidad es una vivencia para cada alumno y no debe compararse con grandes creaciones. Se trata de favorecer las condiciones del proceso creativo y no enfocarse en el producto.

Esto último no quita que a medida que los alumnos crezcan e incorporen los conocimientos necesarios, la mirada se pose tanto en el proceso como en el producto obtenido.

El ambiente creativo.

Como señala la investigadora Sandra Russ, la creatividad es fruto de la combinación de:

  • Rasgos personales: curiosidad, motivación intrínseca, tolerancia a la ambigüedad y autoconfianza.
  • Procesos emocionales: fantasía emocional lúdica, el placer de enfrentar desafíos.
  • Capacidades cognitivas: pensamiento divergente, capacidad de “pensamiento transformador” (reordenar ideas, abstraer e imaginar cambios antes de implementarlos), amplitud de conocimientos y de ideas.

A estos tres factores individuales, debemos agregar:

  • Un entorno favorable o ambiente creativo: un medio que incentiva y recompensa (moderadamente) el proceso y el resultado de la creatividad.

La creatividad, como señala Robert J. Sternberg, es un hábito, y como tal puede incentivarse, practicarse o sencillamente suprimirse. Las personas creativas lo son porque deciden serlo… deciden dar rienda suelta al pensamiento divergente, enfocar las cosas desde múltiples y diferentes puntos de vista y arriesgarse al combinar conceptos o cosas de manera diferente.

Para comenzar a favorecer la creatividad en la escuela, el primer paso es generar un ambiente en el cual los alumnos se sientan a gusto para liberar todo su potencial creativo. En la práctica, esto se traduce en:

  • Alentar múltiples y novedosas ideas o caminos para resolver situaciones o crear (pensamiento divergente), por más extrañas o radicales que parezcan a la primera impresión.
  •  Animar y sobre todo dar tiempo a la exploración, el descubrimiento y la experimentación.
  • Exponer el aula a diferentes entornos y situaciones dentro y fuera del ámbito educativo que estimulen espacios de creatividad.
  • Mantener en un segundo plano las exigencias evaluativas y la crítica.
  • Favorecer la colaboración y el intercambio acrítico de ideas.

En los niños el principal inhibidor de la creatividad tiene que ver con los condicionamientos sociales que imponen los juicios externos de pares y especialmente de padres y profesores.

La motivación intrínseca

La investigadora Teresa Amabile sostiene que uno de los principales motores de la creatividad es la motivación intrínseca de las personas, mientras que la motivación extrínseca (recompensas externas) ejerce un papel menor en el proceso creativo e incluso puede llegar afectar negativamente su resultado final.

Esta motivación interna se basa sencillamente en que las personas hagan aquello que aman… cuando es así, se entra en lo que el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi  denomina un estado de flujo, una situación de máxima concentración e implicación en la actividad que puede incluso hacer perder la noción del paso del tiempo.

Para descubrir qué es lo que los alumnos aman hacer, simplemente hay que conocerlos. Es necesario saber qué es lo que a cada uno de ellos le interesa hacer, qué lo motiva, qué hace en su tiempo libre, etc. Esta información debe ser complementada con el conocimiento del alumno dentro del aula y con la exploración e inmersión de nuevas actividades en diferentes entornos.

Las actitudes de los profesores: el rol del ejemplo y la pedagogía creativa.

Si la creatividad es un hábito, no hay mejor manera de inculcarlo que a través del ejemplo. Los docentes necesitan para fomentar el espíritu creativo, enseñar creativamente.

Como decíamos antes, esto no significa dejar de introducir conocimientos y contenidos curriculares básicos (la creatividad precisamente surge a partir de ellos), sino aplicar nuevas metodologías que busquen no sólo desarrollar los aspectos de la inteligencia analítica, sino también el componente práctico y creativo a través de la integración de diferentes saberes y/o la incorporación de la educación experiencial del learning by doing.

Para ello, es necesario que los profesores partan de las siguientes preguntas: ¿cómo puedo encontrar aplicaciones prácticas y motivadoras del conocimiento que busco impartir? ¿cómo sería una aplicación nueva, original y útil del mismo para los alumnos?

Incorporar la creatividad dentro de los ejes de evaluación también resulta una vía para incentivar y despertar el hábito creativo.

La metodología del Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) tiene una larga trayectoria y aplicación creciente en el campo de la educación. Ésta se propone, entre otros objetivos, la integración de conocimientos, la aplicación práctica y la autonomía de los alumnos, pero no enfatiza lo suficiente en algunos aspectos que consideramos centrales.

Para conseguir que  el ABP logre potenciar la creatividad, resulta imprescindible complementarlo con un conocimiento profundo de los alumnos, plantear los proyectos exclusivamente desde su motivación intrínseca e insistir en la búsqueda de soluciones o herramientas creativas a los objetivos planteados. Éstas son las bases de la pedagogía creativa.

Asimismo, rasgos personales esenciales para la creatividad como la autoconfianza se construyen cotidianamente en la interacción social, y es por ello que es necesario afianzarlos en cada uno de los alumnos. Inculcar una cultura que no castigue el error sino que aprenda de ellos, que reduzca el miedo al fracaso y aliente la necesidad de tomar riesgos concienzudamente son parte de las responsabilidades más importantes de los docentes.

También es importante que los profesores destierren la creencia de que la creatividad se limita a las disciplinas artísticas, sino que también puede y debe integrarse al contenido STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y al resto del currículum.

Conclusiones y una experiencia para destacar: el proyecto LÓVA

Coincidimos plenamente con autores como Beghetto y Kaufman que señalan que debe haber un tiempo y un lugar para la creatividad, es decir enmarcar el trabajo creativo de los alumnos (con su dinámicas disruptivas en algunos casos) en límites específicos de actividades y dentro de una planificación pedagógica con objetivos claros.

Resulta necesario además, revisar las creencias de los docentes respecto de la creatividad y sobre todo modificar las prácticas tradicionales de enseñanza dentro del aula, aplicando lo que autores como Keith Sawyer denominan Aprendizaje Profundo del Conocimiento (Learning Knowledge Deeply) basado en:

  • Relacionar nuevas ideas y conceptos con experiencia y conocimientos previos;
  • Integrar conocimientos en sistemas conceptuales interrelacionados;
  •  Autonomía de los alumnos para evaluar ideas y alcanzar sus propias conclusiones en un proceso más adaptado a estilos de aprendizaje.

El ejemplo del Proyecto LÓVA

El Proyecto LÓVA es un caso de éxito que pone en práctica los conceptos que aquí hemos estado revisando. Se trata de una iniciativa que lleva a las aulas la experiencia de crear una ópera desde cero a partir del trabajo de los alumnos.

Integrando distintas áreas de conocimientos teóricos y prácticos, los estudiantes se responsabilizan de todo el proceso de creación de una ópera: desde la escritura del texto, la música y el vestuario, hasta el marketing on-line y la venta de entradas. Los alumnos son solo guiados por profesores y profesionales del sector, pero deben trabajar en grupo y ponerse de acuerdo en cada etapa creativa, lo que a su vez les permite desarrollar su inteligencia social y técnicas de resolución de conflictos.

Dentro de sus muchos aspectos interesantes, el proyecto LÓVA destaca por la motivación intrínseca que genera en los estudiantes, al darles un espacio de libertad y creación en el campo que a cada uno de ellos más le interesa. No podemos esperar que todos los alumnos amen la música o el teatro, pero una actividad de este nivel de complejidad incluye múltiples tareas y aspectos que acabarán interesando a toda la clase.

No existe una receta mágica para lograr que todos los alumnos sean más creativos e innovadores en el futuro, ya que se trata de un hábito, una elección, una forma de ver y actuar en el mundo. Pero sí es posible generar un ambiente y actividades que propicien y liberen el espíritu creativo de aquellos alumnos que elijan seguir por este camino…

Sobre el autor

Fabricio Busi

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